¿Qué es CrianAP?

El Grupo de Trabajo “Crianza y Asistencia Personal Infantil” (CrianAP) nació en abril de 2015. Está formado por personas con diversidad funcional, madres, padres, asistentes personales y otros profesionales de la educación y la intervención social que se reúnen para conseguir los siguientes objetivos:

  • Que todos/as los/as niños/as con diversidad funcional (física, sensorial y/o intelectual) puedan ser beneficiados/as del uso de un asistente personal infantil.
  • Exigir la implicación de las Instituciones Públicas y Privadas en la introducción de la figura del Asistente Personal infantil (APi) en todos los ámbitos y etapas del crecimiento de las niñas y niños con diversidad funcional para favorecer su participación y desarrollo psicosocial en igualdad de condiciones.
  • Dar a conocer la filosofía de Vida Independiente dentro de la Asistencia Personal Infantil.

Basándonos en los siguientes principios:

  • Reestablecer y/o crear vínculos familiares saludables forjados desde el entendimiento y el respeto mutuo, orientando la vida familiar hacia una educación emancipadora basada en los planteamientos de la Filosofía de Vida Independiente.
  • Ofrecer a los niños y niñas con diversidad funcional la posibilidad de un desarrollo personal y emocional más allá de los cuidados médicos y terapéuticos. Posibilitar su crecimiento como seres libres, capaces de pensar, sentir, elegir y tomar sus propias decisiones, centrándonos en el valor de la vida humana, la riqueza de la diversidad y el derecho a la participación activa en la familia y la sociedad desde edad temprana.

¿Por qué nace CrianAP?

En la actualidad las familias encontramos servicios infantiles basados en modelos médicos rehabilitadores y en productos de apoyo para un desarrollo meramente instrumental. Hay algunos proyectos de descanso familiar (“Programas de respiro”), plazas en instituciones residenciales o ayudas económicas para cuidadores pero entendemos que éstos no respetan los principios equidad, dignidad y fomento de vida independiente. Desde el punto de vista de las familias:

Somos los padres y madres los que sabemos y queremos decidir cómo, cuándo y con quién acompañar a nuestros hijos en este desarrollo. Entendemos que los servicios socio-sanitarios son importantes en la evolución instrumental de nuestros niños pero nosotros somos los responsables de proporcionarles un crecimiento emocional saludable y procurarles herramientas para conseguir que se conviertan en adultos libres, responsables y de pleno derecho.

La legislación española no es clara con respecto al acceso al servicio de Asistencia Personal y la mayoría las normativas autonómicas acotan el acceso a adultos con diversidad física.

La gran mayoría de las familias desconocen el recurso de la asistencia personal infantil ya que no está recogido ni contemplado en el catálogo de servicios disponibles en España. Por ejemplo, en Madrid, los proyectos de vida independiente solo dan servicio a personas con diversidad funcional física mayores de 18 años de edad.

Aún no está reconocida la figura del Asistente Personal en el estado español. Las familias y profesionales tienen que vincularse de forma privada con un contrato en régimen de empleado del hogar. Consideramos que esta forma de contratación no es acorde a las funciones y responsabilidades que tienen los APis, que es precaria y no respeta los derechos laborales que les pertenecen.

Está en juego el presente y futuro de nuestros hijos

Los niños y niñas con diversidad funcional están expuestos a una sobre exigencia, evaluación y “superación” constante. Creemos que todos los pequeños, para tener un desarrollo saludable, necesitan contar con un entorno familiar y social respetuoso con su individualidad, su manera de entender y relacionarse con el mundo.

Las familias, la sociedad y las Administraciones debemos proporcionarles herramientas de acompañamiento y apoyo para que disfruten de experiencias individuales. Debemos dejar de ser omnipresentes en sus vidas y permitirles tener distancia, intimidad, disfrute o dudas que les ayuden en la construcción de una identidad propia con autoestima, autodeterminación y autonomía.

Es nuestro deber, sí, pero también nuestro derecho como padres el poder practicar una crianza emancipadora, dejar de hacer y elegir por ellos y comenzar ayudarles a que, poco a poco, asuman responsabilidades prestándoles apoyo, cuando lo requieran, en la toma de decisiones sobre sus vidas.

Nuestras hijas e hijos deben dejar de vernos como meros asistentes, educadoras especiales o rehabilitadores. Nos piden dejar de sentirse personas “a reparar” dependientes de cuidados especiales, limitantes y limitados. Quieren crecer con el derecho a ser escuchados, errar, elegir y participar en todos los hábitos de su vida en igualdad de condiciones que sus hermanos, primos u otros niños de su entorno.

Nosotros, las madres y padres, sabemos que el Asistente Personal es un recurso que respeta la libertad y los principios de crianza de cada familia y nos ofrece el entorno necesario para mejorar la relación emocional, afectiva y educativa con nuestros hijos para ayudarles y acompañarles en su crecimiento como personas de pleno derecho y procurar que se conviertan en adultos empoderados, activos y responsables en igualdad de condiciones.

Entendemos que la Asistencia Personal Infantil, además de permitir que las niñas y niños crezcan en autonomía, posibilita su desarrollo individual dentro de la familia así como la participación activa en la sociedad dotándoles de experiencias verdaderamente inclusivas, enriquecedoras para su desarrollo en autoestima y nos ayuda a luchar contra el estigma de verles  como personas incapaces, que demandan ayuda constante o seres a sobreproteger.

Independientemente de las ayudas técnicas, el asistente personal infantil es el apoyo personal que muchos niños con diversidad necesitan para poder disfrutar de estas experiencias en igualdad. Realidades como: elegir ir a un cumpleaños, hacer la compra con papá, vestirse, comunicarse con otros niños, leer, ayudar en las tareas del hogar, visitar a un amigo, pasear, comer, ir al wc, jugar en el parque, hacer deporte, viajar en familia… en definitiva, VIVIR!

Y por eso, porque es nuestro deber y su derecho:

  • Exigimos que se cumplan los derechos de nuestros hijos con diversidad funcional y que cualquier niña o niño español, independientemente de su diversidad, y/o sus familias si así lo quieran, puedan solicitar el servicio de Asistencia Personal con el número de horas necesarias de apoyo para desarrollar su vida en igualdad de condiciones que el resto de los menores españoles.
  • Pedimos que las funciones de un Asistente Personal Infantil se diferencien de las de un cuidador infantil y se entiendan como apoyo en el desarrollo personal y de autonomía desde la primera infancia.
  • Que los Asistentes Personales sean trabajadores valorados por su labor posibilitadora del disfrute de derechos y libertades. Que podamos remunerarles de forma apropiada para que sea una profesión reconocida y con futuro que les permita, también a ellos, vivir dignamente.
  • Queremos un servicio gestionado por los usuarios y las familias y no por administaciones y  entidades. Que nuestros hijos y nosotros podamos elegir al profesional que mejor nos parezca, queremos valorar y decidir las necesidades cotidianas de apoyo para poder disfrutar, como cualquier familia, de libertad de acción sobre nuestras vidas.
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